Indígenas lanzan SOS por Bosawás

Advertencia. Bosawás, el pulmón de Nicaragua, está en grave peligro. Desde hace un año, invasores, que trafican madera, empezaron a llegar al corazón de esta selva que produce 264 millones de toneladas de oxígeno cada año

Por Yader Luna | País

Indígenas lanzan SOS por Bosawás
Los indígenas denuncian el despale indiscriminado de los colonos. Yader Luna / END

Dani Taylor recuerda que en febrero de este año, desde su pequeña casa hecha con tablones y techo de palmas, ubicada a la orilla del río Pis Pis, vieron llegar a unos cinco hombres armados adentrándose en sus territorios. Pensaron que estaban de cacería. “Evidentemente nos equivocamos”, dice diez meses después.

Aquellos hombres eran los primeros expedicionarios de los más de mil colonos que –calculan– ocupan los territorios de la comunidad de Betlehen, ubicada en el corazón de Bosawás. Taylor, de 27 años, lamenta que los depredadores ya estén llegando al centro de esta selva declarada en 1997 como reserva de biosfera por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco.

[Te interesa: Siuna, la puerta de entrada a Bosawás]

Este hombre es miembro de la comunidad indígena mayangna que durante siglos ha habitado, junto a los miskitos, estas tierras que miden 19,926 kilómetros y representan el 15.25% de la superficie total de Nicaragua.

PROBLEMA GRAVE

La pérdida de bosques forestales en el segundo pulmón de América es un problema grave, han advertido organizaciones ambientalistas que calculan que anualmente se pierden 42 mil hectáreas.

Taylor dice que los invasores van armados, no quieren dialogar y siempre los amenazan. Confiesa que se sienten tristes porque están destruyendo una zona heredada por sus ancestros, que les han enseñado a no derribar árboles y a únicamente satisfacer su consumo básico de la caza, la siembra y la pesca.

Bosawás está amenazada por la invasión de personas que llegan de otras regiones del país para traficar madera, establecer fincas ganaderas o vender propiedades de forma ilegal. La invasión dejó el año pasado a un mayangna muerto en los violentos enfrentamientos entre indígenas e invasores.

Denis Benítez, responsable de la Comisión de Tierra del territorio indígena de Sauni Arungka, comenta que se sienten agradecidos con el Gobierno que les entregó sus títulos de territorios ancestrales, pero lamenta que no haya respaldado el “proceso de saneamiento” de invasores.

SIN ACUERDOS

“Hay una falta de recursos económicos y humanos en la protección de Bosawás, que es una recurso natural que beneficia a todos los nicaragüenses y al resto del mundo, lo que es demasiado injusto”, explica.

Hace dos años se sentaron a negociar con los colonos, pero no llegaron a ningún acuerdo. “Nos dicen ustedes tienen los títulos, pero nosotros tenemos las tierras”, cuenta. Pierde riqueza natural

El año pasado, tras protagonizar protestas en el Caribe Norte, el Gobierno les prometió ubicar puestos para controlar la llegada de nuevos colonos, pero, aunque ya se han ubicado algunos, todavía no ha llegado más personal. Sin embargo, Benítez insiste en que seguirán “pidiendo soluciones” al Estado.

“El saneamiento no es sacar a los colonos, porque muchos tienen años de vivir aquí. Si respetan la cosmovisión indígena podrían quedarse, pero reduciendo sus porciones de tierras y cuidando nuestra naturaleza”, explica.

MÁS GUARDABOSQUES

Francisco Miguel Castro, líder indígena de la comunidad Matumbak, comenta que hace unos meses realizaron vigilancia durante varios días en los territorios para evitar la llegada de invasores.

También recuerda que el Gobierno envió policías para ayudarles en la vigilancia, “pero solo estuvieron tres meses y luego se fueron”.

“Debemos aclarar que el beneficio es para todos los nicaragüenses, porque Bosawás nos da aire a todos, y aunque el Ejército nos apoya, se necesita ampliar el Batallón Ecológico para defender toda esta riqueza”, indica.

El jefe del Ejército de Nicaragua, el general Julio César Avilés, declaró el año pasado que la reserva estaba invadida y que los 700 miembros del llamado Batallón Ecológico no son suficientes para cubrir un área que tiene un territorio comparable a la de El Salvador.

Bosawás alberga el 3.5% de la biodiversidad mundial y por eso es “urgente” salvaguardar su preservación, insiste este poblador indígena.

LES QUEMAN VIVIENDAS

Alejandro Becker López, líder de la comunidad Bambana Kakamuk-Laya, ubicada a ocho horas en río del municipio de Rosita, recuerda con tristeza el día que vieron arder dos viviendas de las veinte que habían construido en su comunidad con ayuda de organismos cooperantes.

“Hemos puesto denuncia en la Fiscalía y la Policía, pero estamos esperando sentencia, aunque vemos que existe poca beligerancia por parte de las autoridades”, menciona.

Al respecto, Milius Juwith Camilo, líder del consejo de ancianos indígena, insiste que piden “acompañamiento” del Gobierno, porque son conscientes de que cuando las autoridades buscan sentar a ambos bandos, los colonos “huyen” del diálogo.

URGE ATENDER A BOSAWÁS

Depredadores. Bosawás se degrada de forma alarmante debido a la tala indiscriminada, según han denunciado pobladores de la zona y ha reconocido el propio Gobierno de Nicaragua, que prometió “actuar” contra los invasores.

Recientemente, la Unesco expresó su preocupación porque la reserva considerada “pulmón” de Centroamérica sufre un proceso acelerado de deforestación.

Autoridades del Gobierno integran la comisión permanente que atenderá los problemas de propiedad que existen en el Caribe, esto como salida a los enfrentamientos suscitados luego de que los indígenas decidieran iniciar por su cuenta el proceso de saneamiento.

El Gobierno, con el Decreto Presidencial 15-2013, creó esta comisión para generar acciones contundentes de emergencia que permitan frenar a lo inmediato la deforestación, despale, quema y toma de tierras en la Reserva de Biósfera de Bosawás.

El Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade, junto al organismo ambientalista Bosques del Mundo, apoya un proyecto de empoderamiento de la Ley 445, Ley del Régimen de Propiedad Comunal de los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas.

Auxiliadora Rodríguez, coordinadora del Ipade en Rosita, explica que el proceso de autosaneamiento es la alternativa de los indígenas porque “no se puede proteger el bosque sin el territorio”.

Además, dice que esperan poder apoyar en la realización de un censo de población y de colonos, así como de su actividad productiva, un mapeo de las zonas y un diagnóstico de la situación legal de los territorios.

En la reserva, viven unos 40,000 indígenas de las etnias miskita y mayangna, distribuidos en 75 comunidades.

 

Tomado de:

http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/337977-indigenas-lanzan-sos-bosawas


Comments are closed.